Una puerta se abre a los recuerdos,
ése invierno de frío tiritado,
las escarchas, se acurrucan en cordones,
de crujientes charcos salpicando.
La cocina y la mesa preparadas,
los tazones, afanosos dispersados,
cascarilla mezclada con la leche,
aroma a pan recién horneado.
El regreso de la escuela se produce,
el bullicio anunciando la llegada,
guardapolvos y carteras se amontonan,
dispuestos todos, a que no quede nada.
Compañera infaltable de las tardes
ésa radio que obliga a imaginar,
episodios de aventuras increíbles,
de Superman, El zorro y de Tarzán.
Y se quedan guardados con candados,
ésos días, ésos tiempos, ése ayer,
y la puerta se cierra suavemente,
a la espera que se vuelva abrir…
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