Una cita ocasional, de gran placer daba gala
Con un hombre cincuentón, al hotel llegó la dama.
Ella rubia, muy pintada, vestido rojo ajustado,
Que dejaba traslucir su cuerpo de más dotado.
Con aire de “ganador”, el varón, super trajeado
Con los zapatos lustrosos, y en exceso perfumado.
La “conquista”, había sido en el salón “La cortada”
Desde el preciso momento, que la vio desde la barra.
Llegaron a la habitación, entre mimos y arrumacos
Desbordantes de pasión, el galán muy excitado.
Y en el preciso momento, a punto de “consumar”
Comprueba de que la diva, no era “María” era “Juan”
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